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Poema de: recuerdos de una madre

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A una madre se la quiere

siempre con igual cariño;

y a cualquier edad se es niño

cuando una madre se muere.

!Que angustiosa soledad,

ahora que el Señor me quita

la inmensa fuerza infiníta

de aquella debilidad!

Ya era una pluma; era un modo

de componer la sonrisa;

un leve soñlo de brisa,

un aire, una nada...! y todo!

Aquella leve existencia

!que inmensa vida tenía!

!Como vive todavía

hecha consejo y prudencia!

Aun me dice "por aquí"

entre piedras y abrojos.

Antes de cerrar los ojos

lo vió todo para mi.

Contra el error que me asedia

aún me guarda su alto anhelo.

con media vida en el cielo

!que segura es la otra media!

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Hay dos mundos. Uno: de horror,

guerra, muerte, sangre, infierno.

Otro aquel dulce y materno

conocimiento de amor.

Allí un trágico destino

y un sutil pensar oscuro:

aquí un camino seguro

y un nombre al pan y al vino.

Un mentir de hombres y vidas

salta en eterno torrente.

La verdad va por un puente

las madres encanecidas.

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Desde el sillón profundo

donde ella apenas vivía,

!que ufana se sonreía

de los empeños del mundo!

!Como era firme su voz

y era fuerte su blandura!

!que cierta estaba y segura

de su Verdad y su Dios!

" No entiendo", es lo que decía

frente a todo falso brillo,

! y en su "no entiendo" sencillo

que inmenso entender había!

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Su ayer le trazó a mi hoy

senda tan clara y ceñida

que voy viviendo su vida

en cada paso que doy.

Y no hay punto en que no vea

mi certeza emocionada

lo fácil y adelantada

que me dejó la tarea.

Mi ciencia no es de este suelo,

que es más alta y más subida:

la catedral de mi vida

fué un sillón y ahora es un Cielo.

Madre: yo quiero ajustada

tener mi planta y mi vida

a la perfecta medida

que me dejaste trazada:

cada cosa tendrá nombre

que tú, primero, le diste,

y lo que al niño prohibiste

prohibido le estaráal hombre.

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Déjame, Señor, que duerma

sobre ese apoyo bendito.

! Que ancha torre de granito

aquél sillón de mi enferma!

En esa torre acampado

venceré esta mala hora.

Mi capitana y señora:

presto me tienes a al lado.

Tú sola, con dulces modos,

frente al mundo envilecido:

! yo Madre, de tu partido!

! yo a tu lado, frente a todos!.

Os he dejado este poema como homenaje al recuerdo de todas las madres que se marcharon algún día dejandonos solos y tristes, algo desamparados y no por mayores faltos de amor fraternal, Pemánes uno de los muchos poetas andaluces que hablan al pueblo con sencillez y aunque no podriamos compartir nunca la misma ideología de la vida, si que compartimos el amor por las letras, por la poesía y por la forma de expresar nuestros sentimientos.

Espero que os guste el poema sino es así os pido disculpas, pero a mi me parece una bella forma de hablar a una madre...

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